martes, agosto 08, 2017

Excusatio non petita

Hay varias razones para esta vuelta a la escritura. Una es llamada necesidad. Se trata de una necesidad interna que ha sido acallada debido a una vida diurna, ordenada y comfortable. Tan pronto como se vuelve a vivir de noche, esa necesidad vuelve. [Se vive de noche ahora; a media jornada.] 

La segunda razón es metodológica. En cuanto a este espacio, se pretenden introducir nuevas formas de lenguaje. Por ejemplo, he observado en lo que escribí en el pasado la predominancia de un narrador masculino, como intento de escribir para un público universal. Craso error; o falta de educación feminista. Quiero pensar que en estos años he aprendido algo al respecto y quiero incluir lo aprendido en mi forma de escribir. Quizá la vergüenza propia me haga pasar cierto corrector sobre antiguos textos. Quizá retire algunos. 

El objetivo es, en la medida de lo posible, despojar los textos de aquel lenguaje que discrimina a la Otra, al Otro, solamente por ser la Otra, el Otro. Este proceso formal tiene en cuenta que sin el cambio material, el de los pensamientos, el proceso es en vano. Por eso, a medida que se va cambiando la forma de percibir el mundo, el lenguaje también cambia. 

[En cuanto a la escritura como metodología, volver a escribir aquí me ayuda a poder escribir en otras partes. O eso creo. La vida académica me urge a empezar a escribir pronto.]

Por último, la otra razón que motiva a escribir es la esperanza. Es la esperanza de que el tiempo de silencio ha llegado a su fin; de que esta voz que escribe es una voz nueva, que comprende un poco mejor esas experiencias del pasado que con tanto ahínco, prisa y desmesura se quisieron atrapar. 

O quizá sea que tras un largo período de calma, en el cual la vida, aunque precaria en esencia, ha dejado de serlo en apariencia, se vuelve a las mismas preguntas identitarias de siempre.

Precisamente este período de bienestar ha acallado las letras. La escritura era una vía de escape. El asunto que nos traemos entre manos ahora es que llegada la estabilidad económica, social, de pareja, supuesta la estabilidad política y la de salud, no hay mucho más de lo que huir. 

El asunto, sin embargo, es que estas estabilidades que son ciertas desde determinada perspectiva, resultan ficticias desde otra. Es, quizá, con la vuelta a la escritura, que se pretende descubrir no ya lo falso de lo verdadero, pues se ha dejado de creer en absolutos; sino precisamente se quiere aquél término medio entre ópticas dispares. Quizá así también, de nuevo como método, me sirva de la narración.


There are different reasons to come back to writing. One is called necessity. It is an internal necessity that has been silenced by a diurnal, ordered and comfortable life. As soon as one starts living at night again, that need returns. [I am living at night now; part-time.]

The second reason is methodological. Regarding this space, I am pretending to introduce new forms of language. For example, I observed in my past writings the predominance of a masculine narrator, as an attempt of writing for a universal public. Crass error; or lack of feminist education. I want to think that in these years I have learnt something about this and I want to include what I learnt into my writing. Maybe my shame of myself will make me correct certain old texts. Maybe I will delete some.

The purpose is, as much as possible, to strip away the texts of that language which discriminates the Other just because of being the Other. This formal process takes into account that without the material change, i.e. the change of the thoughts, the process is in vain. Because of this, as one changes the way she perceives the world, the language in which the world is described also changes.

[Regarding writing as methodology, writing here again helps me writing in other places. Or that's what I believe. Academic life is pressing me to start writing soon.]  

Finally, the other reason that motivates me to write is hope. There is hope that the time of silence has passed; that this voice that writes is a new voice, which understands a bit better those past experiences that I wanted to trap with such vigour, rush and lack of moderation.

Or perhaps after a long period of calm, where life, although still precarious in essence, has stopped being precarious in appearance, one comes back to the same old identitarian questions. 

It is precisely this period of wellness that has silenced the words. Writing used to be a way out. The concern in hand is that now that there is economic, social and couple stability, and we are supposing the political and health stability, there is no much more to run away from.

The issue, however, is that these stabilities that are certain from one perspective, they seem fictitious from the other. Maybe, by returning to writing, I try to discover not what is false from what is true, as I have stopped believing in absolute terms; but I want that medium path between disparate outlooks. Maybe this way as well, once more as a method, I can make use of the narrative. 

domingo, septiembre 13, 2015

México es salvaje y así lo son las experiencias que se tienen en ese suelo del Sur. Salvajes y explosivas. Igual que aquél volcán irrumpiendo en mis sueños días previos a mi partida a océanos distancia, y mi contemplación del mismo sosegada e indiferente a cualquier temor, fue todo lo que me esperaría en esos meses. 

No es la pasión lo que precisamente le ha faltado nunca a mi vida, quizá demasiada; sin embargo aquello que me habría de esperar en ese país del que ni bien sabía dónde situarlo ni qué andaría a hacer allí sobrepasó todo lo que había vivido hasta el momento. De una vez rompí todas las creencias y acepté que ahí, en ese otro continente, todo vale. Quise mucho y descaradamente. Una y otra vez empujé los límites existentes y establecí, en cambio, otros que nadie habría considerado dadas las circunstancias.

Descubrí, tiempo después, que no fui la única en imponerse mismos límites. Nada me llenó de mayor felicidad que descubrir que uno de esos amores por los que el humo de cigarro se convirtió en compañero fiel todas las noches con tal de apaciguar las ganas, no fue en vano. Tuve que pedir un cigarrillo la mañana que descubrí tal acontecimiento. Hacía meses que la estética del tabaco había dejado de atraerme. Era una mañana de aeropuerto, mientras iba a ver a otro amor que rescató de mí todas las creencias a las que una vez fui fiel -y sin las cuales mi vida sería la misma, pero más triste.

Ese amor loco y castrado sigue presente, aunque sólo sea en la ficción. Es posible vivir sabiendo que nunca habrá siquiera un beso, que las distancias comprenden más allá de océanos y kilómetros que tampoco ayudan, cuando de vez en cuando, tanto tiempo después, sigue habiendo una señal, un recordatorio, un noteolvido, que traen de vuelta tantas bellas y sentidas memorias. Pequeños gestos insignificantes que encontraron al fin su ser en esa mañana de aeropuertos. 

Y mientras, las tierras inglesas que son de las que se venía a hablar brindan nuevos recuerdos y presentes en los que el amor tampoco falla en aparecer, bien sea bajo estas imágenes del pasado llenas de sentir, bien sea mediante nuevas y renovadas esperanzas nacidas al conocer tantas personas maravillosas que pueblan estos días perdidos en el exilio. 

Este exilio, que desconoce por completo cuál sería el hogar perdido, y dejando por completo de lado las desgracias del mundo, trae consigo uno de los momentos más llenos y placenteros de los que se haya podido disfrutar hasta la fecha: trae la esperanza del futuro, trae, por vez primera, estabilidad, trae por vez primera, otro tipo de libertad que ya no es hija del caos. Y es necesario que de vez en cuando se experimente el orden, es necesario que de vez en cuando se sepa dónde se estará mañana. Por merced. Por todas las personas que jamás experimentarán tal estado. Porque no sirve aumentar el sufrimiento de esta tierra doliente. Sin olvidar nunca el azar del que todo es fruto. Y sin caer en el egoísmo de la suerte en la que nos ha tocado nacer. 

Porque no se puede ayudar cuando unx mismx está rotx. 

Y este exilio es el primero que cura. Sheffield fue el comienzo del rompimiento. México fue la explosión total de las emociones. La vuelta a Europa fue forzosa; casi asusta pensar en volver a las tierras del Sur. Hoy, tres meses en la isla de la lluvia y el frío, todo anda en orden. Hay Sol y las gotas de lluvia han hecho poca presencia. Es posible recordar antiguos amores sin que se desestabilice el sistema por entero. Tan solo las manos tiemblan. Tan solo el corazón late un poco más fuerte.

miércoles, septiembre 09, 2015

Viudez

Muchas veces no recordamos siquiera aquello que un día hizo daño. Sabemos que fue; ni idea del qué.

La memoria nos cura: olvida todo lo (in)necesario.

Lo que se repite a diario nos hermanastra con la paciencia. Al final, lo que un día quitó el aliento y lo que tantos años después sigue removiendo cuerpo y alma, comprende que tan solo es una sensación, una más de tantas. Que desaparece a las horas. Y si no es alimentada, no sigue adelante -ya no. 

La costumbre, la paciencia, la muerte de la esperanza en su inutilidad. Hay quien aspira a la entrega incondicional en el amor y hay quien aspira al ascetismo. Vidas incompatibles. 

Una vez se entiende que no habrá quien ayude a mover el barco, es fácil ponerlo en marcha: ya no se espera la ayuda y lo hace unx mismx. De vez en cuando la otra persona nos seguirá desde la orilla prometiendo siempre que vendrá a ayudar -pero le da miedo navegar. Pero no sabe nadar. Pero no quiere aprender. Pero no quiere navegar. Pero no quiere

Antes el barco se paraba en seco; ahora sigue su movimiento continuo -y feliz; ante todo. 

Y quien quiere enamorarse lo seguirá haciendo y encontrará de quién hacerlo. Y quien quiere explorar mundo, seguirá explorando mundo. Y quien tiene una meta, irá a por ella. 

Quien quiere tranquilidad, no se le puede pedir otra cosa.

Y por vez primera, se enviuda: se muere el primer amor por desesperanza. Se muere tras suicidarse tantas veces. Se muere de aburrimiento: misma historia contada tanto tiempo, no resulta creíble por tediosa. 

Y quien quiere enamorarse vuelve a hacerlo y se enamora profundamente de segundos grandes amores, y mantiene viva la esperanza y es libre: es libre. Y el desasosiego se siente de nuevo por los nuevos segundos amores y se daría todo por ellos y y  y. El barco continúa su camino, encuentra puertos amables.

El barco quizá no se detenga mucho ya demasiado tiempo. 

El barco quizá encuentre su puerto definitivo antes de sucumbir en el océano.  

martes, agosto 18, 2015

Ansiedad

"Es más tarde de lo que piensas.
Pero nunca es demasiado tarde."

Se aprende, increíblemente aún con sorpresa, como si todavía no fuera experiencia, como si cada vez que sucede es por vez primera, que no existe proceso mediante el cual un momento maravilloso pasa a ser definido a través de ese sentimiento de la saudade, imposible de traducir de ese idioma de la decadencia, o en el cual pasa a ser tristeza. El mejor y el peor día pueden coexistir en segundos, la felicidad más grande puede venir seguida de su derrumbe cuando todavía no se es consciente de que aquello que se siente es precisamente lo mejor que se puede llegar a sentir.

La felicidad invade el cuerpo por entero y empieza a crear futuro sin cesar.

Es suficiente con la pregunta: ¿Te volveré a ver? Y con una respuesta que pregunta a su vez si eso es lo que se quiere. Todo esto en idiomas extraños al que se sueña todas las noches -aunque algunas noches Morfeo también nos habla en esos idiomas extraños. 

Y entonces llega la espera -y el ejercicio de la paciencia. Y a veces la suerte no acompaña. A veces las casualidades no se juntan, las circunstancias se dan a destiempo. Basta con quedarse dormidx cinco minutos y la oportunidad se verá perdida para siempre esa noche -para siempre, esta vida.

Nunca nadie habló de que se quisiera compartir un espacio temporal que fuera más allá del de unas horas. Pero eso no se decide. Hay determinadas emociones que no se deciden; en ciertas ocasiones con ciertas personas nacen, y en otras, con otras personas, no nacen.

Pero todo se acabó ahora. Hay un océano de por medio -hay demasiadas diferencias de por medio, irresolubles todas ellas. Todos los deseos han de ahogarse en ese mar inmenso antes de alcanzar la otra orilla.

Se conoce bien este sentimiento -las pocas veces que ha venido a devastar cuerpo y alma por completo hizo bien su trabajo-; ¿cómo explicar esta abrasión instantánea? ¿Este deseo irremediable del Otrx surgido en apenas unos instantes? Estos nervios intuyendo el fin cercano de la conversación y a la que pronto habría de seguirla un beso o una despedida. 

Sin embargo, recordemos, nunca nadie habló de que ese encuentro fuese a tener una continuación exterior a esa noche de luna nueva. Nadie contó con que ese encuentro fuese a dar lugar a otras emociones. En verdad, siendo honestxs, nadie daba nada por ese encuentro, que a punto estuvo de no darse, por falta de interés. ¿Qué puede esperarse de alguien que solamente tiene una noche? - Quizá estuviera ahí la clave, que no se supo ver: precisamente porque no se tiene más que ése momento, puede esperarse todo. 

                  Y ahora.

Ya no está. Se fue. Pronto empezarán los problemas para recordar su voz, su cara, su mirada, si es que todavía no han empezado. Pronto esta ansiedad se irá apaciguando, estas ganas irán muriendo al no recibir noticias, al no ser alimentadas. Pronto esa noche se convertirá en otro sueño, en uno de esos sueños en los que se ha sido plenamente feliz y se ha entregado todo el amor que puede entregarse en una noche. 

No he tenido este sentimiento muchas veces. Es un sentimiento de locura, en la que todo se concentra en esa persona y en el deseo demente de entregarse a esa persona. El cuerpo grita, llora y patalea y vuelve a gritar y a llorar de lástima y de dolor: no puede tener lo que tanto ansía. Llega el insomnio, el nerviosismo de unas piernas que no pueden quedarse quietas, unas manos que se llevan a la cabeza y quisieran arrancar todo recuerdo. Para que esta desesperación desaparezca. Para que este sentimiento termine. Para poder volver a continuar con una vida normal, llana -sin sobresaltos, sin altibajos, sin emociones fuertes, sin pasiones que incendien el alma.

Mas a la vez no se quiere deshacer de este sentimiento -no se quiere olvidar al Otrx; si tanto se siente, ha de ser por algo, éste es el pésimo intento de justificación: ¿por qué tanto para tan poco? El pecho se siente como una herida abierta, el corazón se siente atrapado y quiere saltar en busca de ese latir que tanta felicidad le dio hace apenas unas horas, unas horas que desde entonces se suman imparables y desquiciadas al reloj. ¿Es esto siquiera real? ¿Es posible que esté doliendo tanto? Ha de haber una razón, no es fácil aceptar que la vida, por sus mismas maravillas, puede ser aterradoramente cruel. 

Entonces se encuentra la manera de recordarlx siempre. 

Porque aunque sólo se hayan compartido unas pocas horas juntxs, este sentimiento encontró la manera de instalarse. Y desea y sufre y recuerda y se recrea y sonríe y vuelve al presente y se desespera y desea y sufre y anhela y no puede hacer nada. Porque no tiene sentido compartir la existencia de este sentimiento cuando hay un océano de por medio. 


domingo, agosto 02, 2015

Hace tanto que quiero escribir y hace tanto que mi voluntad se queda tan solo en el intento, que a veces creo que he olvidado cómo hacerlo.

Es como si estas palabras ya no expresaran con la misma soltura emociones que antaño formaban la vida entera -sin dejarme al descubierto.
          Descubro, pues, una claridad mayor en estas letras de la que sería conveniente desear. Realismo puro y duro, vomitar todo aquello que sucede tal como sucede. Pero entonces la realidad deja de ser creíble.

Es necesario inventarla ...pero ¿acaso me queda algo más por decir?

Las nuevas vivencias son tan solo vivencias pasadas que van subiendo de potencia. No hay nada nuevo. Me encuentro, de repente, con que no hay nada que contar. Nada -que merezca la pena dejar rastro en la memoria. 

Una nueva vida -normal- es la que define el cambiado status quo. ¿Qué hay de valor en este presente que no sea una mera repetición en una mejor versión de antiguas felicidades? 

Hay un objetivo todavía claro, aunque es necesario recordarlo más que de vez en cuando antes de que la marea de la normalidad se lleve cualquier atisbo de esperanza de que este presente, si bien es bueno -tantas veces nombrando el buen vivir y hete aquí que es de lo más aburrido-, no ha de ser permanente. Ni representativo de una vida que queda por delante.

Aunque no se sepa exactamente cómo se quiere llevar esa vida que queda por delante.

...

Me siguen asaltando dudas rutinarias. Pero hablaré de ellas en otro momento.